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Hoy en día pocos recuerdan las apariciones que la Virgen de Lourdes realizó en un bosquecillo cercano a la masía de Can Cerdà*, en la carretera que une Cerdanyola con Barcelona. Estas apariciones tuvieron lugar desde el 8 de noviembre de 1974 hasta el 15 de agosto de 1976, y en su momento causaron un gran revuelo y expectación en la sociedad Barcelonesa de la época.
Muchos  miles de personas llegaron a reunirse en este lugar para ser testigos presenciales de cientos de curaciones y algunos sucesos de índole extraordinaria. La vidente, Pepita Pugésafirmaba ver a la virgen, la cual le dio algunos mensajes y realizó milagros.
Después de dos años de apariciones continuadas, los días 11 de cada mes, y para evitar cierto malestar producido por la prensa sensacionalista del momento, Pepita dejó de asistir al recinto de las apariciones, en obediencia a la Iglesia.

Como resultado de las apariciones, todavía existe una fundación encargada de promover el culto mariano y el rezo del Rosario, y un recinto con una ermita que puede visitarse durante todo el año. Los fieles siguen estando invitados los días 11 de cada mes para el rezo del Rosario y realizar el Vía Crucis.

Algunas personas sensitivas piensan que la Virgen nunca se fue de aquel lugar, que está más presente que nunca cada día 11 durante los rezos, y que está esperando a que volvamos para fomentar aún más el culto que fue interrumpido en su momento.

*Quede claro en cualquier caso, que estas apariciones no llevan el sello aprobatorio de la Iglesia Católica, aunque se permitió construir la ermita debido a la devoción que produjo en su momento y que actualmente se sigue profesando a la Virgen en este paraje.

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